viernes, 7 de febrero de 2014

Glogster Lengua

1 comentario:

  1. Es uno de los más famosos salmos de quevedo:

    Miré los muros de la patria mía,
    si un tiempo fuertes, ya desmoronados,
    de la carrera de la edad cansados,
    por quien caduca ya su valentía.

    Salíme al campo; vi que el sol bebía
    los arroyos del yelo desatados,
    y del monte quejosos los ganados,
    que con sombras hurtó su luz al día.

    Entré en mi casa; vi que, amancillada,
    de anciana habitación era despojos;
    mi báculo, más corvo y menos fuerte.

    Vencida de la edad sentí mi espada,
    y no hallé cosa en que poner los ojos
    que no fuese recuerdo de la muerte.

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